Pra que chorar
Se o sol já vai raiar
Se o dia vai amanhecer
Pra que sofrer
Se a lua vai nascer
É só o sol se pôr
Pra que chorar
Se existe amor
A questão é só de dar
A questão é só de dor
Quem não chorou
Quem não se lastimou
Não pode nunca mais dizer
Pra que chorar
Pra que sofrer
Se há sempre um novo amor
Em cada novo amanhecer
Señor,
Dame la fuerza para cambiar las cosas que puedo cambiar.
Dame la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar.
Y dame la sabiduría para distinguir entre ambas.
-There’s an old joke. Uh, two elderly women are at a Catskills mountain resort, and one of ‘em says: “Boy, the food at this place is really terrible.” The other one says, “Yeah, I know, and such … small portions.” Well, that’s essentially how I feel about life. Full of loneliness and misery and suffering and unhappiness, and it’s all over much too quickly.
-Hay un chiste viejo. Ah, dos señoras mayores están en un parador de montaña, y una dice: “Hay que ver lo mala que es aquí la comida”. Y la otra dice “Si, y además las porciones son tan chicas”. Así es cómo veo la vida. Llena de soledad, de tristeza, de sufrimiento y de infelicidad, y pasa todo tan rápido.
Es una realidad. Mientras vivimos, vamos criando la muerte al mismo tiempo. Pero ésta es sólo una parte de la verdad que debemos conocer. La muerte de Naoko me lo enseñó. Me dije: “El conocimiento de la verdad no alivia la tristeza que sentimos al perder a un ser querido. Ni la verdad, ni la sinceridad, ni la fuerza, ni el cariño son capaces de curar esta tristeza. Lo único que puede hacerse es atravesar este dolor esperando aprender algo de él, aunque todo lo que uno haya aprendido no le sirva para nada la próxima vez que la tristeza lo visite de improviso”.
Dicen que lo dijo Fontanarrosa y quizás sea cierto. Alguien, dicen, le decía que si hubiera nacido en Nueva York sería Woody Allen:
-Sí, quizás, pero si hubiera nacido en el Congo no sería nadie.
Una forma de la resignación, de satisfacción por el término medio. No sé si un porteño hubiera dicho eso -y ahí hay, creo, una clave.