Hubo una vez una persona que terminó con las guerras para siempre, al asesinar a 42 Papás Noel…
en El idioma de los gatos, Spencer Holst
Hubo una vez una persona que terminó con las guerras para siempre, al asesinar a 42 Papás Noel…
en El idioma de los gatos, Spencer Holst
La forma en que cocinás los muffins, la forma en que colgás tus cuadros, la forma en que elejís una corbata, la forma en que anotás las citas en la agenda: todo resulta la expresión de cierta armonía unificadora. Esta sabiduría se debe cultivar y aprender.
Yo veo la sabiduría de una sociedad desde la misma perspectiva. Si cultivamos sabiduría, cualquier cosa que hagamos como sociedad, tiene una misma cualidad. El arte que creamos, la ciencia, las calles que trazamos y planificamos, los jardines: todo tendrá esa misma cualidad.
Dentro de ese contexto, no considero a la ciencia como algo extraordinario. Es algo a lo que los seres humanos nos dedicamos casualmente. Es un oficio precioso que bien puede resultar armonioso o desastroso.
Hay que diferenciar conocimiento y sabiduría. La ciencia es una forma de conocimiento, el arte es otra, la magia es otra, etc. Sin embargo, sólo existe una sabiduría y esta se basa en el amor.
Francisco Varela
Hay una realidad que demuestra la verdad de un hecho. Porque nuestra memoria y nuestros sentidos son demasiado inseguros, demasiado parciales. Incluso podemos afirmar que muchas veces es imposible discernir hasta qué punto un hecho que creemos percibir es real y a partir de qué punto sólo creemos que lo es. Así que para preservar la realidad como tal, necesitamos otra realidad -una realidad colindante- que la relativice. Pero, a su vez, esta realidad colindante necesita una base para relativizarse a sí misma. Es decir, que hay otra realidad colindante que demuestra, a su vez, que ésta es real. Y esta cadena se extiende indefinidamente dentro de nuestra conciencia y, en un cierto sentido, puede afirmarse que es a través de esta sucesión, a través de la conservación de esta cadena, como adquirimos conciencia de nuestra existencia misma. Pero si esta cadena, casualmente, se rompe, quedamos desconcertados. ¿La realidad está al otro lado del eslabón roto? ¿Está de este lado?
Haruki Murakami (Al sur de la frontera, al oeste del sol)
Nadie se sumerge en ninguna aventura esperando resultados mediocres. La gente, pese a tener un chasco nueve de cada diez veces, desea tener al menos una experiencia suprema, aunque sólo sea una vez. Y eso es lo que mueve al mundo. Eso es el arte, supongo.
Haruki Murakami (Al sur de la frontera, al oeste del sol)