A vida é a arte do encontro,
embora haja tanto desencontro nessa vida.
Vinicius de Moraes
Esta entrada fue publicada el a las Jueves 19 de Febrero de 2009 y está archivada bajo las categorías txt. Puedes seguir las respuestas de esta entrada a través de sindicación RSS 2.0.
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Se que tú esperas
que nos volvamos a encontrar arriba,
luego de las caídas y las separaciones,
aquellos que no nos hemos medidos las manos
antes de estrecharlas,
ni tampoco después.
Pero quiero decirte
que no importará si en lugar de encontrarnos arriba
nos encontramos abajo,
porque juntos hemos ya aprendido
que el vino de la celebración también puede beberse
con la copa dada vuelta.
Y quiero recordarte
una antigua palabra
que no se pronuncia con los labios,
una antigua palabra
que se forma como un pequeño dios en el hombre
en los rarísimos momentos
en que un hombre se encuentra en verdad con otro hombre.
Con esa palabra que no se pronuncia
y casi no existe
o tal vez existe demasiado para poder pronunciarla,
te decimos que arriba,
como tú crees,
o abajo,
como otros creemos,
volveremos a encontrarnos, si nos dejan
y también si no nos dejan,
porque ya nos hemos encontrado
sin avarientos retaceos
de espacio ni de tiempo,
para brindar por ser tú lo que eres
desde lo que somos nosotros,
para brindar sin distracciones
por el hecho elemental y único de ser,
para brindar con ese brindis
que puede prescindir de las copas,
derechas o invertidas,
del vino
rojo, blanco o intermedio,
de los labios, el paladar, la lengua
y hasta del propio bebedor
y su sed de improbable pronóstico.
Ésta es nuestra celebración:
el brindis por ser.
Es el único válido.
Aunque ni siquiera existan
arriba y abajo.
23 / 02 / 2009 a las 11:34 pm |
Se que tú esperas
que nos volvamos a encontrar arriba,
luego de las caídas y las separaciones,
aquellos que no nos hemos medidos las manos
antes de estrecharlas,
ni tampoco después.
Pero quiero decirte
que no importará si en lugar de encontrarnos arriba
nos encontramos abajo,
porque juntos hemos ya aprendido
que el vino de la celebración también puede beberse
con la copa dada vuelta.
Y quiero recordarte
una antigua palabra
que no se pronuncia con los labios,
una antigua palabra
que se forma como un pequeño dios en el hombre
en los rarísimos momentos
en que un hombre se encuentra en verdad con otro hombre.
Con esa palabra que no se pronuncia
y casi no existe
o tal vez existe demasiado para poder pronunciarla,
te decimos que arriba,
como tú crees,
o abajo,
como otros creemos,
volveremos a encontrarnos, si nos dejan
y también si no nos dejan,
porque ya nos hemos encontrado
sin avarientos retaceos
de espacio ni de tiempo,
para brindar por ser tú lo que eres
desde lo que somos nosotros,
para brindar sin distracciones
por el hecho elemental y único de ser,
para brindar con ese brindis
que puede prescindir de las copas,
derechas o invertidas,
del vino
rojo, blanco o intermedio,
de los labios, el paladar, la lengua
y hasta del propio bebedor
y su sed de improbable pronóstico.
Ésta es nuestra celebración:
el brindis por ser.
Es el único válido.
Aunque ni siquiera existan
arriba y abajo.
Roberto Juarroz.
28 / 02 / 2009 a las 10:57 am |
q buena síntesis vinicius! Y no posteo más porque voy a parecer tu fan
!!!