Encuesta sociológica

17 / 03 / 2008

La empresa de pelucas estaba en Shinbashi. En el subte, May Kasahara me explicó someramente en qué consistía la investigación. Según me dijo, tendríamos que ponenrnos en una esquina y contar cuántos calvos (o personas cuyo cabello clareaba) pasaban por la calle. Según el grado de calvicie, se clasificaban en tres categorías. “Ciruela”: personas a quienes les clareaba un poco el pelo; “bambú”: personas a quienes les clareaba bastante el pelo; “pino”: personas completamente calvas.

(…)

-Yo me encargaré de la clasificación pino-bambú-ciruela. Vos te quedás al lado y cada vez que diga pino, bambú, lo vas apuntando. ¿Qué? Fácil, ¿eh?

(…)

Después nos sentamos en la boca del subte delante de Wakoo y, durante tres horas, contamos calvos. En la entrada del subte, mirando desde arriba las cabezas de los que subían y bajaban las escaleras, era como mejor se podía apreciar el estado capilar de las cabezas. Conforme May Kasahara me iba diciendo “pino” o “bambú”, yo lo iba apuntando en el formulario. May Kasahara parecía avezada a la tarea. No se aturdió, vaciló o corrigió ni una sola vez. Clasificaba los estadios de calvicie en tres grados con auténtica celeridad y precisión. Para no ser descubierta por los transeúntes, me decía en voz baja, sucintamente, “pino” o “bambú”. Cuando pasaban a la vez varias personas con el pelo ralo, ella tenía que decir atropelladamente “ciruela-ciruela-bambú-pino-bambú-ciruela”. En un determinado momento, un anciano caballero muy elegante (con una magnífica cabellera plateada), después de observar un rato nuestro trabajo, me preguntó:
- Perdone, ¿qué están haciendo ustedes?
- Una encuesta – le respondí concisamente.
- ¿Qué tipo de encuesta? – preguntó.
- Una encuesta sociológica – dije.
- Ciruela-pino-ciruela – dijo May Kasahara en voz baja.
Él, con aire de estar poco convencido, observó un rato más cómo trabajábamos y, al fin, desistió y se fué.

Haruki Murakami, Crónicas del pájaro que da cuerda al mundo.